domingo, 19 de marzo de 2017

DOSCIENTOS VEINTE







Todo lo relacionado con los viajes, me encanta. 
Todo, excepto viajar.
Antes de seguir las enseñanzas de Prem Rawat e ir detrás de él por todo el planeta, yo ya había empezado a viajar y me gustaba bastante, hasta que un día en Disneylandia de Los Ángeles, estaba con unos amigos después de haber comido, haciendo cola a pleno sol para entrar en alguna atracción que no me interesaba nada y en ese instante preciso, me di cuenta de que a mi lo que de verdad me gusta, es echar la siesta a esa hora del día.
Es difícil que algo pueda interesarme más que meterme en mi cama y descansar.
Tomé la decisión de no volver a hacer esos viajes tan largos, que me producen un jet lag insoportable que nunca se acaba.

Así que estuve varios años casi sin salir de casa, hasta que fui a París para conocer a Prem Rawat y allí, mi vida dio un giro completo, como la vuelta de un calcetín.
Ya solo me interesaba Prem Rawat, escucharle y seguir sus direcciones.
Se me limpió la cabeza de toda la negatividad y la confusión que había almacenado durante años y en un plisplás me quedé limpia como una patena, dispuesta a recibir todas las bendiciones que la vida me ofrecía.
Desde entonces fui a muchos eventos tanto en Europa, como en América, Asia, África y Australia.
El jet lag seguía haciendo de las suyas, pero intentaba pasarlo por alto por todo lo que disfrutaba cuando estaba en su presencia, escuchándole.
Después me rompí la pierna y he estado varios años sin moverme, y hoy en día casi no me atrevo a salir excepto a ciudades cercanas como Barcelona y Madrid.
Hace unos meses estuve en Londres y llevé una muleta que me facilitó las cosas.
No me siento capaz de estar sentada en un avión mucho tiempo, ya que mi rodilla derecha se resiente.

Ya está anunciada una gira que va a hacer Prem Rawat por el Reino Unido en junio y yo intentaré elegir uno de los sitios en los que resulte más fácil ir.
Me gustaría ir a Edimburgo porque nunca he estado allí, no obstante siendo una ciudad medieval tiene el suelo empedrado, lo que puede resultar difícil para caminar.

De momento, lo único que puedo hacer es esperar tranquila hasta que se puedan comprar las entradas y entonces veré si tengo la gran suerte de tener asegurada la butaca en alguno de los programas, ya que son eventos a los que están invitadas todas las personas interesadas y mucho me temo que se agotarán en cuanto salgan a la venta.






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