lunes, 6 de marzo de 2017

DOSCIENTOS SIETE







Ha sido un día triste.
Casi todas las conversaciones han estado centradas en Naroa.
Ha dejado una carta.
No han publicado lo que decía, pero eso asegura que ha sido un suicidio.
Parece ser que la policía especializada en estos casos, que lleva a cabo la investigación, tras hablar con las personas que trataban a Naroa, ha llegado a la conclusión de que lo sucedido era inevitable.

En la clase de escritura todos estábamos muy afectados.
Naroa era una niña dulce, muy educada, que escribía muy bien y se hacía querer.

El profesor ha recordado que cuando hablaba sobre mis textos, solía decir que ella sería incapaz de expresar sus emociones íntimas como lo hago yo, le impresionaba que yo me soltara tanto.

Ella hablaba de asuntos profundos aunque lo hacía en tercera persona.



Tirarse por la Galea es una manera de quitarse la vida que se utiliza bastante entre la gente de Getxo, no obstante, la mayoría de los que yo conozco, lo han hecho en coche.

Me cuesta hablar de Naroa.

Personalmente he de confesar que nunca he pensado en el suicidio como solución a mis problemas o a mi malestar, a pesar de que ha habido momentos en mi vida en que lo he pasado francamente mal, no obstante, en esos momentos solo deseaba dormir y distraerme y encontrar la manera de salir de ese estado.

No quiero ni acordarme de la cantidad de personas cercanas a mi que se han suicidado.
Pienso en lo mal que han tenido que sentirse para llegar a tomar una decisión tan drástica e irreversible.

Me ha contado Beatriz que las personas que toman la decisión de suicidarse, cuando realmente toman la determinación, sienten una gran paz interior.
Lo ha leído.



Creo que ahora solo quiero cenar algo ligero y retirarme a descansar.
Ha sido un largo día.








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