domingo, 22 de abril de 2018

DOS MIL CIENTO NUEVE







He leído una frase de Pateur en la que afirma que lo importante no es el germen, sino el terreno.
Me ha hecho pensar.
Creo que significa que en un cuerpo sano, alcalino, por mucho que quiera estropearlo un germen nocivo, no lo va a conseguir.
De ahí la importancia de cuidarse mucho.
Yo le doy gran importancia a la salud.
He hecho tantos excesos a lo largo de mi vida, que debería de pasarme lo que me queda de vida dando gracias al cielo por lo bien que me encuentro.
¡Que ignorancia la mía y qué soberbia!
Pensando que era inmune a las enfermedades.
Podía hacer toda clase de disparates y me levantaba por la mañana, en caso de acostarme, como nueva.

Ahora agradezco la vida y cada respiración.
Y también intento prepararme para la muerte porque no tengo ni idea de cuando vendrá y en qué consiste.
Hace un par de días murió Pedro Erquicia, que era un buen amigo y un poco mayor que yo.
Antes se morían mis padres, mis tíos y los padres de mis amigos.
Ahora se mueren mis amigos.
Tengo la sensación de que he vivido una parte importante de mi vida y ahora tengo que estar preparada para cuando me toque bajarme del tren de la vida.