martes, 25 de julio de 2017

CUATROCIENTOS NUEVE







He tenido una pesadilla horrorosa.
Estaba en Bilbao y me había olvidado donde había aparcado mi coche.
Daba vueltas y más vueltas y no aparecía.
No sabía qué hacer ni lo que se hace en esos casos.
De repente, dentro del sueño, me he acordado de que alguien me contó que hay una aplicación para saber donde está el coche, por lo que impulsada por la necesidad de conseguirla, me he despertado alborotada con la intención de acceder al artefacto salvador.
Al verme delante del ordenador, he comprobado que hay diferentes ofertas, por lo que me he decantado, de momento, por hacer lo que recomiendan con el GPS de Google Maps.

Recién llegada a Los Ángeles me compré un Ford Granada del 79 que estaba considerado casi como una antigüedad, lo que los americanos llaman "memorabilia", sobre todo porque intentaba cuidarlo.
Uno de los primeros días que fui a un centro comercial, lo aparqué y aunque retuve el lugar, al volver no conseguía localizarlo por más vueltas que diera.
Cuando ya estaba casi desesperada, quedaban muy pocos coches y aún así no veía el mío.
El problema se resolvió cuando alguien me dijo que había dos parkings iguales, por lo que después de pasar una tarde espantosa, resolví el problema y creo que aprendí a tomar buena nota del lugar donde aparco mi coche.

Dentro de poco vendrá Pizca y estoy preparando el viaje a Santander para ver el Centro de Arte Botín, del arquitecto Renzo Piano.
Todo lo que anuncian es super moderno y ambas estamos entusiasmadas con la idea de conocerlo.
Al principio, a mi solo me interesaba el edificio, pero a medida que voy viendo lo que hay dentro, me entran ganas de experimentar todo lo que ofrecen.

Pizca me pregunta si hay cuadros dentro y no sé qué contestarle.
Los cuadros ya casi no están de moda.
Incluso alguien que sabía de lo que hablaba, dijo hace poco:

Lo que se mueve es una performance y lo que está quieto es una instalación.

Hace tiempo que no voy a Santander y todavía no sé donde comeremos, a las dos nos gusta comer bien, en algún lugar típico de esos que lleva tiempo y no falla.
Tendré que indagar.

Hoy he quedado con mi sobrino Manolo para ir a cenar a Gloria de Zierbena (ahora se dice así).


Menú Cenas del Cantábrico:

Ensalada de lechuga, tomate y cebolla con nuestro toque especial
Bonito del Cantábrico a la brasa
Botella de Txakoli Vizcaino (2 personas)
22 € por persona, IVA incluido